Pemex ha incumplido los plazos marcados para realizar los trabajos de contención y limpieza de canales tras la explosión del ducto en Tlahuelilpan y un derrame posterior ocurrido el 16 de agosto de 2020, también en Hidalgo.

Las tierras de cultivo quedaron destrozadas, los campesinos no pueden trabajarlas y la empresa productiva del estado no ha cumplido con las labores a las que se comprometió para que los ejidatarios puedan volver a trabajar sus tierras.

La explosión en Tlahuelilpan, ocurrida el 18 de enero de 2019, y que dejó más de 70 muertos, generó afectaciones humanas, pero también productivas.

Dichos daños se acrecentaron con el derrame de petróleo crudo ocurrido el 16 de agosto de 2020, en el kilómetro 222+199 del oleducto Poza Rica-Salamanca, en el tramo TRED, estación Tepatitlán.

Ese incidente afectó aún más a las comunidades de Mixquiahuala, Francisco I. Madero, Actopan, San Salvador, Santiago de Anaya, Chilcuautla e Ixmiquilpan, todas en Hidalgo.

En consecuencia, la penetración del crudo en las parcelas volvió imposible la siembra, y por supuesto la cosecha de las mismas.

Pemex se comprometió contener y limpiar el desastre ambiental, pero no lo ha hecho, ocasionando pérdida de empleos, migración, violencia y en algunos casos, huachicol, mismo que no ha sido erradicado, a pesar de la narrativa oficial.

La empresa productiva del estado envió contratistas pero están parados. Los “trabajos” encomendados no han surtido efecto y en consecuencia los campesinos no pueden trabajar sus tierras, lo que tiene la situación al borde de un estallido social.

La situación es tan tensa que el representante de los inconformes, Julio Hugo Sánchez Quiroz, “El Húngaro”, líder de la Organización Productora Agrícola y Ganadera de las Aguas para Riego A.C., ha amenazado con secuestrar a funcionarios de Pemex y personal de los contratistas.

También ha amagado con bloquear carreteras y oficinas de gobierno, e incluso con cerrar la refinería de Tula. Exige no nada más la reactivación y rescate de las tierras, sino pago por las afectaciones.

Fuentes consultadas por este medio señalan que Orlando Camarillo Ruiz, gerente de responsabilidad social de Pemex, no ha dado la cara para solventar las demandas de los afectados.
Pemex no cumple con sus proveedores y los campesinos afectados por las negligencias de Pemex enfrentan cada vez un peor panorama porque no pueden trabajar y eligen las dos opciones que tienen a la mano: “huachicolear” o migrar a Estados Unidos.

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