Tras recibir varias llamadas del centro de atención a clientes de un banco, Karina Mungarro proporcionó su información personal, una vez obtenidos los datos, realizó 23 transferencias para que después fueran vaciados sus ahorros que ascienden a 557,000 pesos.

De acuerdo con El Universal, luego de realizar el reclamo correspondiente al banco, la sucursal la declaró improcedente ya que la usuaria “compartió sus datos personales».

Debido a la contingencia que se vive por el COVID-19, la usuaria no pudo realizar de manera oportuna la queja en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef), ahora está a la espera de una constancia y emprender medidas legales. 

El vishing, que es considerado engaño a través de llamadas,  ha cobrado particular relevancia para engañar a tarjetahabientes durante la contingencia sanitaria, explicó el presidente de la Condusef, Óscar Rosado.

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