* Aquella promesa de campaña de disminuir la pobreza quedo en el engaño y el olvido

En el mes de mayo del año 2020, el área de investigación y estadística del Consejo Supremo Hñahñu realizó una proyección y calculo minucioso de las políticas públicas del gobierno en turno, con el fin de anticiparse al escenario de la Pandemia, y del cambio de régimen en México, el cual arrojó que si no se tomaban acciones preventivas, los avances que se habían logrado, en materia de desarrollo social, tendríamos un retroceso, lo que acrecentaría la desigualdad, la marginación y pobreza en todo el territorio nacional.

En días recientes la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), presentó el estudio Panorama Social de América Latina 2020, el cual demuestra lo que los economistas del Consejo Supremo Hñahñu habían pronosticado: Un aumento de la pobreza, marginación y desigualdad en todo el país.

Lejos quedó aquella promesa de campaña de acabar con la pobreza, quedó sólo en demagogia como instrumento de engaño, queda en el olvido de quienes prometieron terminar con los pobres, denunció la presidenta del Consejo Supremo Hñahñu, ingeniero Anayeli Mejía Reséndiz.

Según el estudio en 2020, se proyecta que la tasa de pobreza extrema se situaría en un 12,5% y la tasa de pobreza alcanzaría el 33,7%. Ello supondría que el total de personas pobres ascendería a 209 millones a finales de 2020, 22 millones de personas más que el año anterior. De ese total, 78 millones de personas se encontrarían en situación de pobreza extrema, 8 millones más que en 2019.

La pobreza y la pobreza extrema alcanzarán niveles que no se han observado en los últimos 12 y 20 años, respectivamente, esto vislumbra un futuro estancado, opaco e incierto, dijo la líder Hñahñu, Anayeli Mejía Reséndiz.

Y como ya se hizo costumbre este golpe social afectará con mayor intensidad a los más pobres, ya que las desigualdades estructurales de carácter político, económico, social, ambiental y sanitario que afectan más a los pueblos indígenas, quienes viven un escenario de mayor vulnerabilidad y riesgo entre las comunidades tradicionales y dificultan la mitigación del impacto socioeconómico.

En Hidalgo, 36% de la población es indígena, y son quienes más experimentan carencias de acceso a agua potable en la vivienda, lo que les imposibilita poner en práctica el lavado frecuente de manos, medida esencial de prevención del contagio, además tienen también acceso limitado a servicios de saneamiento básico en la vivienda.

Asimismo, entre los pueblos indígenas se observa un mayor nivel de hacinamiento, lo que dificulta enormemente la adopción de medidas preventivas de confinamiento en condiciones seguras.

A esto se le suma que una gran proporción de estudiantes indígenas cuenta con acceso deficitario al mundo virtual desde el hogar y con pocas o nulas habilidades para aprovechar este recurso.

Además las brechas en las capacidades de los docentes y tutores para apoyar la adaptación y facilitar la continuidad de los procesos de aprendizaje por medio de estas plataformas, finalizó la ingeniero Anayeli Mejía Reséndiz, presidenta del Consejo Supremo Hñahñu.

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